SAGA MARINERA ESPAÑOLA: NOTICIAS

¡Noticias frescas!

LA PRESENTACIÓN DEL SIGUIENTE VOLUMEN DE LA SAGA, (EL NÚM. 28) TENDRÁ LUGAR EN EL SALÓN DE ACTOS DEL MUSEO NAVAL, EL DÍA 1 DE JUNIO A LAS 19 H.


EL PRESENTADOR SERÁ MI EXCELENTE AMIGO Y ESCRITOR, ALFONSO USSÍA.


POSTERIORMENTE, EL DÍA 3 DE JUNIO ESTARÉ FIRMANDO EJEMPLARES EN LA CASETA DE LA LIBRERÍA "ANTES".

¡OS ESPERO, AMIGOS!

1/12/11

VOLÚMENES PUBLICADOS DE LA SAGA MARINERA ESPAÑOLA

Aquí podéis visualizar las portadas de los volúmenes publicados hasta el momento de la Saga Marinera Española:


Ya sabéis que la Editorial Noray va reeditando dos volúmenes al año, paralelamente a la publicación de las nuevas novelas que voy escribiendo.

Para celebrar el número veinte de la Saga, la editorial ha elaborado este cartel, donde se puede ver el listado  y el orden de los libros que la componen hasta ahora, así como algunos comentarios sobre mi obra.

7/7/11

PRESENTACIÓN DE LA SAGA MARINERA ESPAÑOLA


Luis Delgado Bañón, (Murcia, 1946), es escritor y capitán de navío, en situación de retiro. En agosto de 1963 y tras la necesaria oposición, ingresó en la Escuela Naval como Aspirante de Marina. Posteriormente pasó por los empleos de guardiamarina, alférez de fragata, alférez de navío, teniente de navío, capitán de corbeta, capitán de fragata y, por fin, en 1996, capitán de navío, cargo que ocupó durante los últimos quince años que equivale en el Ejército al empleo de coronel.  Desde entonces ha estado vinculado al mar. Delgado se ha propuesto el ambicioso proyecto de narrar la historia de la Armada española desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta la Guerra Civil, intentando mantener, dentro del marco de la novela de aventuras, el máximo rigor histórico posible. Hasta hace poco ha sido delegado del Instituto de Historia y Cultura Naval en el Mediterráneo, y director del Museo Naval de Cartagena, al que sigue ligado como miembro del Real Patronato.

IDEA GENERAL DE LA SAGA MARINERA ESPAÑOLA:

La finalidad de esta saga no es otra que mostrar los momentos principales de la historia particular de nuestra Real Armada, buenos, regulares y malos, de forma cronológica, con las prendas de diferentes colores que en cada momento aparezcan por el camino.
Comencé la Saga en la segunda mitad del siglo XVIII y pienso rematarla en la desastrosa Guerra Civil, que diera comienzo en 1936. Por esta razón, quienes hayan disfrutado de algunos de los volúmenes ya publicados, habrán encontrado ejemplares en los que se detallaban gloriosas y sangrientas batallas, otros de famosos descubrimientos o acciones corsarias de renombre, cuadernillos con temporales de olas montañosas capaces de engullir una catedral de tres cuerpos, pero también algunos de ocaso general, con escasa mar y graves problemas interiores. Me refiero, ahora en concreto, a los negros tiempos en los que se repetía de norte a sur y hasta en las estancias del palacio real, encabezados por el infame Deseado entre sonrisas, aquella frase que tan claramente indicaba la triste realidad: “La Marina, poca y mal pagada”. A esa frase doliente, más propia de bribón tahonero, debo añadir que, desde luego, muy escasa y peor pagada se encontraba la sufrida Institución marinera por aquellos años posteriores a la guerra contra el francés, pero con el honor de sus hombres a salvo y a resguardo de toda mancha. Y pocos eran los que podían presumir de tal condición en aquella camarilla real de innobles sentimientos y bastardas pretensiones.
He repetido en otras obras de esta Saga que, al exponer la historia de los pueblos no debemos ceñirnos a sus momentos de gloria solamente. Se trata de una táctica empleada por casi todos los autores dedicados a estas colecciones de novela histórica naval, que considero un gran error. Nuestra propia historia, como la de las demás naciones, muestra páginas de los más diferentes colores. Pero es importante exponer los lances negros, que también forman parte de nuestra sangre sin posible evasión. Hay quien asegura que la Historia conforma un conjunto de hechos en permanente repetición, como olas que arriban sin cesar a las playas. No obstante, defiendo que de esas páginas debemos extraer las necesarias lecciones y evitar atravesar las mismas o parecidas roderas, donde se desguazaron tantos anhelos patrios.